El Banco Central informó que la deuda bruta de Brasil cerró septiembre en el 82,93% del PIB, el nivel más alto en más de cinco años. El avance del mes fue mínimo, pero confirma la presión de los intereses sobre las cuentas públicas, y es esa presión la que el inversor ve reflejada en el dólar, en la bolsa y en los títulos a largo plazo.
¿Cuánto subió la deuda bruta de Brasil en septiembre?
Según los datos del Banco Central publicados el jueves (29/10), la deuda bruta subió 0,06 puntos porcentuales en comparación con agosto. Es un alza pequeña. Lo que la convierte en noticia es el punto de llegada: el Banco Central y la cobertura de Money Times apuntan al nivel más alto en más de cinco años.
La deuda bruta es la medida más amplia del endeudamiento: suma lo que debe el gobierno, sin descontar lo que tiene por cobrar. Dividirla por el PIB muestra el tamaño de la deuda en relación con la renta que genera el país, y por eso que el número vuelva a subir, aunque sea despacio, pesa más de lo que sugiere la magnitud del alza. Falta explicar por qué sigue subiendo incluso cuando el salto mensual es tan pequeño.
¿Por qué la deuda continúa subiendo?
La respuesta, según Money Times, se encuentra en la presión de los gastos del gobierno en intereses sobre el endeudamiento. La cobertura del dato añade que la expansión de los gastos obligatorios limita el margen para ajustes fiscales sin reformas estructurales.
La mecánica es directa. La deuda se carga con intereses, por lo que, cuando el gasto en intereses crece, el volumen total aumenta aunque el gobierno no gaste más en ninguna otra área. Para que la proporción respecto al PIB caiga, la economía tendría que crecer más rápido que la deuda, o el gobierno tendría que ahorrar lo suficiente, antes de los intereses, para frenar la cuenta. Este segundo camino sigue bloqueado: el gobierno central todavía registró un déficit primario en agosto, como mostramos en la cobertura del resultado de las cuentas del gobierno del mes pasado. Un déficit antes de intereses sumado a una factura de intereses pesada es exactamente la receta para que la deuda avance.
¿Y qué cambia esto en los precios que sigue de cerca el inversor?
¿Qué cambia con el avance de la deuda para la renta fija, la bolsa y el dólar?
La lectura que acompañó al dato vincula el empeoramiento de la trayectoria fiscal a tres precios. En todos ellos el canal es el mismo: cuanto más percibe el mercado un riesgo en las cuentas públicas, mayor rentabilidad exige para financiar al país.
| Dónde aparece | Lo que señala la cobertura | Qué significa para usted |
|---|---|---|
| Tipos de interés futuros y renta fija | Primas más altas en la curva de tipos de interés futuros | Los títulos a tipo fijo y IPCA+ a largo plazo oscilan más antes del vencimiento; quien los mantiene hasta el final conserva la tasa contratada |
| Bolsa (Ibovespa) | Prima de riesgo elevada y presión vendedora sobre la renta variable | El precio que el mercado acepta pagar por los beneficios futuros se reduce, y las empresas más endeudadas lo resienten primero |
| Dólar | Búsqueda de refugio en la divisa estadounidense; USDBRL en 5,36, con un alza del 0,26% en la jornada | Quien tiene gastos o inversiones en dólares experimenta la variación antes que nadie |
Un dato aislado, con una variación mensual tan pequeña, no exige tomar decisiones precipitadas. Requiere una revisión: ¿su cartera resiste un escenario en el que la prima de riesgo se mantenga alta? Vale la pena comprobar cuánto tiene invertido en renta fija a tipo fijo o IPCA+ a largo plazo que quizá deba vender antes del vencimiento, cuánto está concentrado en empresas muy endeudadas y cuánto de su patrimonio depende exclusivamente del real.
¿Esto ya estaba descontado por el mercado?
En buena medida, sí. En agosto la deuda ya se situaba a poca distancia, como registramos en nuestra cobertura del dato de agosto, y Fitch ya había advertido sobre la incertidumbre fiscal y la deuda pública posterior a las elecciones, un tema que detallamos en el análisis sobre la advertencia de la agencia. Lo nuevo que aporta septiembre es la continuidad: el dato prolonga la tendencia alcista sin ninguna señal de cambio de rumbo.
¿La deuda bruta es lo mismo que la deuda neta? No. La bruta no descuenta los activos del gobierno; la neta sí los descuenta. La publicación de esta semana se refiere a la bruta, que es la más mencionada cuando se habla de riesgo fiscal.
¿Y el ajuste fiscal? Es el debate que surge a continuación. InfoMoney planteó la pregunta en el título de un episodio de Outliers, "Ajuste fiscal: por dónde empezar", y la cobertura del dato recuerda el obstáculo: con el crecimiento de los gastos obligatorios, el margen para ajustar sin reformas estructurales es limitado.
Entonces, ¿qué conviene vigilar en las próximas semanas?
¿Qué se debe seguir de cerca a partir de ahora?
El próximo dato de deuda bruta del Banco Central — si supera la marca de septiembre, marcará un nuevo máximo en más de cinco años; si se sitúa por debajo, supondrá la primera señal de alivio.
El gasto en intereses del gobierno — mientras este aumente, el ritmo de acumulación de la deuda no se desacelerará.
La curva de tipos de interés futuros y el dólar — son los termómetros más rápidos del riesgo fiscal; unas primas más altas en los vencimientos largos y la búsqueda de protección en dólares indican que el mercado sigue exigiendo mayor rentabilidad.
El debate sobre el ajuste fiscal — cualquier medida concreta sobre el gasto obligatorio o las reformas estructurales modificará la perspectiva sobre la trayectoria de la deuda.