La renta fija a 20% anual existe, pero no tiene nada que ver con las cuentas de ahorro ni con los depósitos bancarios protegidos.Entrevista del canal Primo Pobre con Daniel Miari, socio fundador de INCO
¿Renta fija pagando 20% anual es posible?
Sí, es posible encontrar tasas del 20% anual en la renta fija, pero solo asumiendo riesgo de crédito corporativo directo y renunciando a la garantía de un fondo de seguro de depósitos. El creador de contenido del canal Primo Pobre viajó hasta la oficina de la fintech INCO, en Belo Horizonte, para interrogar a Daniel Miari, socio fundador de la empresa, con siete preguntas centrales sobre la viabilidad y los peligros de esta modalidad de inversión.
La tasa nominal llamó la atención de los inversores acostumbrados al tope de los grandes bancos comerciales. El inversor común suele asociar el término renta fija a la seguridad absoluta de la cuenta de ahorro o de los bonos soberanos ligados a la tasa de interés de referencia, lo que genera una ilusión peligrosa cuando se encuentra con rentabilidades cercanas al 20%.
En la práctica, lo que opera INCO es el llamado financiamiento colectivo inmobiliario y corporativo (conocido en el mercado como *peer-to-peer lending* o *crowdfunding* de inversión). En vez de prestar dinero a una institución financiera con protección de un fondo de garantía, el inversor financia directamente proyectos de promotoras inmobiliarias y empresas de tamaño medio, asumiendo el riesgo puntual de cada operación.
¿Cómo funciona la estructura de inversión de INCO?
INCO actúa como un puente directo entre empresas que buscan capital para obras o expansión y personas físicas dispuestas a financiar esos proyectos a cambio de intereses elevados. Daniel Miari explicó en la entrevista del canal Primo Pobre que las empresas tomadoras buscan la plataforma para viabilizar proyectos que muchas veces enfrentan burocracia o lentitud en los canales bancarios convencionales.
Para conseguir captar fondos de inversores individuales, la empresa tomadora debe ofrecer un premio sustancial sobre las tasas tradicionales del mercado. Es exactamente de ese premio de riesgo de donde surge la tasa anunciada de hasta 20% anual, la cual refleja la urgencia de liquidez y el perfil de endeudamiento de la compañía que emite la deuda.
Retorno nominal bruto marcadamente superior a los títulos emitidos por grandes bancos.
Financiamiento colectivo dirigido a promotoras inmobiliarias y proyectos de construcción.
No existe respaldo de un fondo de garantía de depósitos en caso de impago por parte de la tomadora.
En este ecosistema, el inversor compra una fracción de un título de deuda corporativa. Si la empresa tomadora cumple con el cronograma de amortización e intereses, el inversor embolsa la rentabilidad íntegra prometida, descontando únicamente el impuesto sobre la renta correspondiente según la tabla estándar de la renta fija.
¿Dónde está la trampa de la tasa de 20% anual?
La contrapartida obligatoria de cualquier tasa de 20% anual en la renta fija es la transferencia total del riesgo de crédito al inversor. En los productos bancarios tradicionales cubiertos por garantías estatales o institucionales hasta ciertos límites por cliente e institución, quien absorbe el impago final es el banco emisor. En el modelo de crédito directo intermediado por INCO, la plataforma se limita a conectar a las partes y realizar el análisis crediticio inicial.
Esto significa que, si la constructora o empresa financiada retrasa las obras, afronta disputas judiciales o simplemente no consigue vender las unidades de un proyecto, el retraso y la eventual pérdida recaen por completo sobre el inversor. La plataforma puede colaborar en las gestiones de cobro y en la ejecución de garantías, pero no responde financieramente por la insolvencia del deudor.
- Rentabilidad bruta muy por encima de la tasa interbancaria y de los títulos públicos vinculados a la inflación.
- Acceso directo a proyectos inmobiliarios de la economía real sin los intermediarios bancarios habituales.
- Ausencia total de cobertura de un fondo de garantía de depósitos o respaldo soberano del gobierno federal.
- Alto riesgo de liquidez, ya que la venta anticipada antes del vencimiento del proyecto rara vez es posible.
- Posibilidad real de retraso en el calendario de pagos ante una crisis en el sector de la empresa tomadora.
Asimismo, el inversor debe prestar atención a la liquidez. A diferencia de un depósito con liquidez diaria o de un título público que puede negociarse en el mercado secundario, el dinero colocado en operaciones de este tipo suele quedar retenido hasta la fecha final pactada, sin un mercado secundario consolidado para una salida rápida.
¿Qué cambia para quienes desean invertir en este modelo?
Quien decida destinar capital a plataformas como INCO debe tratar la inversión no como una reserva de seguridad, sino como un segmento de riesgo dentro de su cartera de renta fija. La búsqueda de retornos elevados solo tiene sentido cuando se combina con una estrategia de diversificación rigurosa entre diferentes deudores.
Si coloca todo su patrimonio en una sola captación buscando un 20% anual, estará asumiendo el riesgo de una quiebra desproporcionada. Este tipo de producto debe ocupar únicamente una pequeña porción satélite de la cartera (entre el 5% y el 15% de la renta fija), diversificada en múltiples proyectos, y dejar la mayor parte en activos seguros con liquidez y garantías sólidas.
Otro aspecto destacado durante la visita del canal Primo Pobre a la oficina en Belo Horizonte fue la necesidad de que el inversor lea las fichas técnicas de cada captación. No existe una rentabilidad del 20% sin un estudio exhaustivo sobre quién solicita el dinero, cuál es la salud financiera de la compañía y qué bienes se ofrecen como garantía real de la operación.
¿Qué se debe verificar antes de ingresar en una oferta de crédito directo?
Antes de confirmar cualquier aportación impulsada por altas rentabilidades, el inversor debe cumplir tres filtros eliminatorios básicos. El entusiasmo por las tasas de dos dígitos no debe eclipsar el análisis frío del riesgo y de la capacidad de pago.
Garantías reales del proyecto — Compruebe si la deuda cuenta con la afectación en garantía de inmuebles o con el aval de los socios con un patrimonio acreditado que cubra el saldo pendiente.
Historial de la empresa tomadora — Analice si la promotora ha entregado obras anteriores dentro del plazo previsto o si se trata de una empresa nueva con escaso margen de maniobra.
Diversificación de proyectos — En lugar de destinar un monto relevante a un solo contrato, fragmente las aportaciones por el valor mínimo permitido entre distintos tomadores y regiones.
Con estas tres precauciones, el inversor logra transformar una tasa atractiva en una oportunidad real de valorización patrimonial, sin exponer el capital acumulado al riesgo de ruina en caso de que una de las empresas enfrente turbulencias operativas.
Veredito: ¿Vale la pena buscar el 20% anual en INCO?
Vale la pena únicamente para el inversor que ya cuenta con su fondo de emergencia consolidado y comprende que está asumiendo riesgo de crédito corporativo sin garantías de rescate institucional. La rentabilidad del 20% anual divulgada en la entrevista con Daniel Miari es factible dentro del modelo de *crowdfunding* inmobiliario, pero actúa como una compensación por el riesgo de impago. Tratar esta oferta como un sustituto de los depósitos tradicionales o de los bonos soberanos representa un error grave de gestión patrimonial.