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Por qué cayó Wall Street el viernes con Intel y Amazon

El Nasdaq se desplomó un 2,9% y las acciones de Intel se derrumbaron casi un tercio después de que los balances reavivaran las dudas sobre el retorno de la inversión en inteligencia artificial.

Según Reuters, las acciones estadounidenses cerraron con fuertes caídas el viernes (30/10), y el Nasdaq retrocedió un 2,9%, su mayor descenso porcentual en una sola sesión desde el 5 de junio. El detonante fueron los balances de Intel y Amazon, que volvieron a poner sobre la mesa la incógnita de si los gigantescos gastos en inteligencia artificial generarán rentabilidad.

¿Qué derrumbó a Wall Street el viernes?

De acuerdo con Reuters, los tres principales índices bursátiles de Estados Unidos terminaron en rojo. El Nasdaq, con un peso muy elevado de tecnología, fue el más golpeado. La caída se desencadenó tras los resultados trimestrales de Intel y Amazon, publicados el jueves por la noche, y se propagó rápidamente por el sector de semiconductores y fabricantes de servidores. Amazon logró recortar parte de sus pérdidas a lo largo de la jornada, pero Intel no corrió con la misma suerte.

El mapa de la caída deja ver dónde se concentró el impacto. Según los datos reportados por Reuters, cuanto más cerca del hardware de la inteligencia artificial, mayor fue el desplome:

Intel-28,6%
AMD-10,9%
Dell-10,8%
HP-9,6%
Índice de chips-7,2%
Nvidia-4,2%

Intel protagonizó el caso más extremo, con un desplome de casi un tercio en una sola sesión. Sin embargo, lo que alarma al mercado es el efecto contagio: Nvidia, que suele actuar como la brújula del sector, cayó «solo» un 4,2%, y aun así el índice general de chips perdió un 7,2% en el día. Cuando fabricantes de servidores como Dell y HP también retroceden cerca de un 10%, la lectura es clara: el problema no es una compañía en particular, sino el costo de la inteligencia artificial.

¿Qué tan grave es la caída? La cuenta del récord

Un día malo no define una tendencia, por lo que la distancia respecto al pico importa más que la variación diaria. De acuerdo con Reuters, el Nasdaq se encuentra un 7,8% por debajo de su récord de cierre alcanzado el 6 de octubre; es decir, en menos de un mes el índice cedió casi ocho puntos porcentuales de lo que había construido. Por su parte, el índice de chips acumula una pérdida superior al 15% en el mes.

Para dimensionarlo en puntos, nuestra página del Nasdaq registró al Nasdaq 100 en 28.384,85 puntos durante la sesión, con una variación de -3,46% en el día. Cabe destacar que esa cifra no coincide con el 2,9% de Reuters: son mediciones distintas realizadas por fuentes diferentes, y lo importante a efectos de análisis es el orden de magnitud. Una caída de entre un 3% y un 3,5% en un índice de esta escala representa una jornada inusual.

Tampoco se trata de un episodio aislado reciente. La semana pasada explicamos por qué el Nasdaq cayó un 2,60% y las tecnológicas se desplomaron tras una advertencia de Meta sobre la inteligencia artificial. El patrón se repite: ante cada balance de un gigante tecnológico, el mercado reabre el mismo debate.

¿Qué tiene que ver la inteligencia artificial en todo esto?

Las empresas tecnológicas han estado destinando sumas astronómicas a chips, servidores y centros de datos para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial. Mientras los resultados acompañaban, nadie cuestionaba la estrategia. Sin embargo, unos balances flojos en dos piezas centrales de esa cadena hicieron que los inversores se pregunten cuándo empezará a retornar el capital. Oliver Pursche lo resumió de esta manera ante Reuters:

«Es justo decir que esta semana, y no solo hoy, ha girado en torno al futuro de la inteligencia artificial y a cómo será, si habrá un retorno positivo de la inversión y, en caso afirmativo, con qué rapidez».Oliver Pursche, citado por Reuters

Esta frase explica la amplitud de la caída. El riesgo señalado no es que «la inteligencia artificial haya fracasado», sino que «el precio de las acciones ya descontaba un retorno rápido». Cuando las cotizaciones ya están caras, cualquier indicio de que los beneficios se demorarán castiga los múltiplos. Esta actitud cautelosa también se observa fuera de las grandes tecnológicas; como ya hemos mostrado, los bancos están recortando gastos en inteligencia artificial debido a la falta de retorno.

¿Y Brasil? ¿Entra en esta ecuación?

El mismo informe recuerda que el Ibovespa cayó un 18,12% en la semana, su mayor retroceso desde 2020 y el quinto mayor desde el Plan Real, en un contexto calificado como muy incierto debido a las preocupaciones fiscales de cara al próximo año. En otras palabras, la mala semana del inversor brasileño tiene un doble frente: uno doméstico (el frente fiscal) y otro externo (el sector tecnológico estadounidense). Detallamos el primero en por qué el Ibovespa se derrumbó un 18,12% en la semana.

La dinámica de contagio es conocida: cuando las tecnológicas estadounidenses sufren fuertes caídas, el apetito global por el riesgo se contrae y los mercados emergentes suelen resentirse, ya que el capital huye primero de los activos más volátiles. Las fuentes no especifican qué porcentaje de la caída del Ibovespa proviene de Nueva York, por lo que no es posible asignar un peso exacto, pero sí conviene entender que ambas presiones se acumulan en lugar de cancelarse mutuamente.

Lo que esto cambia para quienes tienen exposición a EE. UU.

Quienes poseen ETFs del S&P 500, del Nasdaq o BDRs de tecnología vieron cómo el valor de sus carteras disminuía de golpe. El índice de referencia, el S&P 500, también perdió terreno, aunque las fuentes no precisan su porcentaje exacto. Lo que sostienen es que el motivo responde a factores específicos (los balances y el costo de la inteligencia artificial) y no a un colapso generalizado. Esto no significa que la caída haya terminado, ni tampoco que vaya a continuar. Para quienes invierten de forma gradual, la clave pasa por revisar qué porcentaje de la cartera se concentra en el sector tecnológico estadounidense: esa es la porción a la que el evento del viernes golpeó de lleno.

Qué vigilar de aquí en adelante

Sin una bola de cristal, la mejor alternativa es monitorear las referencias que el propio informe señala como indicadores:

1

El récord del 6 de octubre — el Nasdaq se encuentra un 7,8% por debajo; si esa brecha se reduce, el susto habrá sido puntual, pero si se amplía, el mercado estará revaluando las expectativas sobre la inteligencia artificial.

2

El sector de chips — acumula una pérdida superior al 15% en el mes y cayó un 7,2% el viernes; mientras el índice no detenga su caída, el contagio al resto del sector tecnológico seguirá latente.

3

Intel tras el desplome del -28,6% — si el papel logra estabilizarse o si los próximos resultados de otras compañías siguen la misma línea, cobrará fuerza el mensaje sobre la rentabilidad real de la inteligencia artificial.

4

Las tasas de interés en Estados Unidos — las decisiones de la Reserva Federal (Fed) alteran el apetito por acciones cotizadas a múltiplos elevados; consulta cómo reaccionó el Nasdaq cuando la Fed postergó los recortes de tasas.

Veredito: Reuters describe una caída con causas claras —los balances débiles de Intel y Amazon y las dudas sobre la rentabilidad del gasto en inteligencia artificial—, y no un episodio de pánico injustificado. El Nasdaq cedió un 2,9% y se sitúa un 7,8% por debajo de su pico. Esto evidencia que el mercado se ha vuelto menos tolerante frente a las promesas de la inteligencia artificial, por lo que la decisión de actuar o no dependerá de cuánta exposición tenga su cartera a esta apuesta.