Cinco gigantes del comercio minorista cerraron más de 1.100 tiendas desde 2022 Relevancia4,0
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Cinco gigantes del comercio minorista cerraron más de 1.100 tiendas desde 2022

Los rígidos costos fijos y el encarecimiento del crédito obligaron a Casas Bahia, Americanas, Carrefour, Marisa y Magazine Luiza a achicar sus operaciones.

¿Por qué las grandes cadenas minoristas cerraron más de 1.100 tiendas?

Según un relevamiento de InfoMoney, cinco de las mayores redes de comercio minorista de Brasil —Casas Bahia, Americanas, Carrefour, Marisa y Magazine Luiza— han cerrado más de 1.100 tiendas físicas desde 2022. Este movimiento refleja reestructuraciones operativas, recortes de gastos y ajustes de eficiencia en estas compañías.

Para comprender esta tendencia, es necesario analizar la dinámica de costos que implica mantener un punto de venta físico. El sector minorista opera con una estructura de costos fijos rígida, como alquileres comerciales a largo plazo, planillas de sueldos para equipos de ventas, gastos de electricidad y mantenimiento de inventarios locales. Cuando el poder adquisitivo del consumidor sufre la presión de la inflación y del costo del crédito, el volumen de ventas cae, pero los costos fijos se mantienen intactos. Esta combinación reduce drásticamente la rentabilidad de las tiendas y vuelve deficitarias a muchas de ellas. En consecuencia, las direcciones de estas empresas se vieron obligadas a adoptar una postura más conservadora, priorizando la salud financiera y la preservación de caja por encima de la expansión acelerada de su red física.

¿Qué empresas se incluyeron en el relevamiento de InfoMoney?

El estudio de InfoMoney mapeó la reducción de la red de cinco gigantes del sector de consumo: Casas Bahia, Americanas, Carrefour, Marisa y Magazine Luiza. Estas marcas representan diferentes segmentos del comercio minorista nacional, desde electrodomésticos y muebles hasta indumentaria y supermercados.

Cada una de estas compañías afronta desafíos específicos que justifican el achicamiento de sus operaciones físicas desde 2022. En el segmento de electrodomésticos y muebles, donde operan Casas Bahia y Magazine Luiza, la demanda depende fuertemente del financiamiento y la venta en cuotas. Con un crédito más caro y escaso para el consumidor final, las ventas de bienes duraderos sufrieron una desaceleración, lo que llevó a las empresas a optimizar sus redes para evitar la superposición geográfica de tiendas en una misma región. En el caso de Americanas, la compañía enfrenta un complejo proceso de reestructuración tras la revelación de inconsistencias contables, lo que exigió un recorte drástico de gastos y el cierre de unidades menos rentables para frenar la quema de caja. Marisa, enfocada en la moda femenina, necesitó readecuar su estructura de capital y cerrar decenas de puntos de venta para reducir su endeudamiento y centrarse en las plazas más lucrativas. Por último, Carrefour, gigante del sector de alimentación, realizó ajustes en su cartera de tiendas físicas tras integrar marcas adquiridas, cerrando hipermercados ineficientes o convirtiéndolos al formato mayorista (*atacarejo*), que cuenta con una estructura de costos operativos más liviana por metro cuadrado.

¿Qué cambia con el cierre de tiendas físicas para quienes invierten en acciones?

Para el inversor en acciones del sector minorista, el cierre masivo de tiendas físicas señala un cambio profundo en la estrategia de crecimiento, donde se prioriza la rentabilidad por sobre la ganancia de cuota de mercado a cualquier precio. En el pasado, la rápida expansión del número de puntos de venta se consideraba el principal indicador de éxito de una cadena minorista, pero el escenario actual exige foco en la generación de caja y en la salud financiera.

El mercado financiero suele analizar estos movimientos bajo dos perspectivas distintas. En el corto plazo, el cierre de tiendas físicas genera gastos no recurrentes significativos, como multas por la rescisión anticipada de contratos de alquiler, costos por indemnizaciones laborales y pérdidas por deterioro de valor de activos inmovilizados (*impairment*). Estos factores pueden presionar los resultados trimestrales inmediatos de las compañías. Sin embargo, en el mediano y largo plazo, la eliminación de operaciones deficitarias tiende a mejorar la generación de caja operativa (EBITDA) y a reducir las necesidades de capital de trabajo de las empresas. El inversor de largo plazo debe evaluar si la gerencia logra ejecutar esta transición de forma ordenada, migrando de manera eficiente a los clientes de las tiendas cerradas hacia canales digitales como aplicaciones y comercio electrónico. Si la compañía logra mantener su facturación consolidada relativamente estable a la vez que reduce de forma drástica sus costos fijos de ocupación, aumentará la rentabilidad final del negocio y generará valor para el accionista.

¿Cómo afecta el achicamiento del comercio minorista físico a los fondos inmobiliarios?

El cierre de más de 1.100 tiendas físicas por parte de las grandes cadenas genera un impacto directo en el mercado inmobiliario comercial, afectando a los fondos de inversión inmobiliaria brasileños (FIIs) que poseen estos inmuebles en sus carteras. Los fondos de ladrillo, especialmente aquellos enfocados en oficinas (*lajes corporativas*), centros comerciales (*shopping centers*) y locales de calle, afrontan el riesgo de un aumento en la vacancia y una menor recepción de ingresos por alquiler.

Las grandes cadenas minoristas suelen actuar como inquilinos "ancla" en los centros comerciales u ocupar locales de altísima visibilidad en las principales calles comerciales del país. La devolución de estos espacios deja vacíos difíciles de llenar con rapidez, ya que encontrar nuevos inquilinos dispuestos a asumir superficies tan grandes y con el mismo nivel de renta es un desafío complejo. El aumento de la vacancia física en las carteras de los FIIs reduce directamente los ingresos por alquiler del fondo, lo que se traduce en menores dividendos distribuidos mensualmente a los partícipes. Además, la salida de un inquilino de gran tamaño disminuye el poder de negociación de los propietarios de los inmuebles al renegociar contratos con los inquilinos restantes, lo que puede derivar en rebajas de alquiler. Por otro lado, los inversores en FIIs de logística deben observar si la reducción de las tiendas físicas viene acompañada de una mayor demanda de centros de distribución para abastecer al comercio electrónico, aunque la debilidad general del consumo también podría limitar esta expansión.